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El abogado que salvó Nintendo

20 noviembre, 2023

“Esta es una discusión sobre dos gorilas”.

Así empieza el juez Robert W. Sweet la sentencia que resolvió la demanda de Universal Pictures contra Nintendo en 1983. En el litigio Universal sostenía que Nintendo había infringido en el juego “Donkey Kong” ciertos derechos de propiedad intelectual que tenía sobre el nombre y la trama de King Kong.

En ese momento Nintendo era una pequeña empresa de juegos de cartas que estaba dando sus primeros pasos en el mundo de los videojuegos. No era el coloso del entretenimiento en el que se convirtió después. En ese pleito millonario Nintendo se jugaba su existencia. Y su victoria final tiene un nombre propio: John Kirby (1939-2019).

¿Quién es Donkey Kong?

Los ochenta fueron la época dorada de los videojuegos de plataformas. Según describe la sentencia del juez Sweet, en Donkey Kong el jugador debe manejar a Mario el Carpintero por una estructura de construcción hecha de vigas para rescatar a una chica del gorila que está en la cima. Para llegar lo alto, Mario debe subir rampas y escaleras, saltar en ascensores en movimiento y montar en cintas transportadoras mientras evita obstáculos como baldes de cemento, hogueras y barriles. El juego fue un gran éxito comercial.

El juez Sweet aclara, “para aquellos expatriados y ermitaños que no lo sepan” (sic), que King Kong es el personaje central de una famosa película de 1933 producida por RKO y de un remake de 1976 realizado por DDL. Los litigantes admitieron que la escena de King Kong en la cúspide del Empire State Building con la actriz Fay Wray era un icono cultural. Universal sostenía que Donkey Kong se aprovechaba de la reputación y del tirón de King Kong.

Cultura japonesa: hable con ellos

En cuanto fue designado abogado, Kirby voló a Japón para reunirse con el presidente Hiroshi Yamauchi. Yamauchi era un empresario particular que dirigía la empresa familiar (fundada en 1889) como si fuera un emperador. Kirby se metió hasta la cocina e investigó el desarrollo del juego. Entrevistó a decenas de empleados de Nintendo, entre ellos, al diseñador Shigeru Miyamoto. Este había sido el creador de Donkey Kong y -con el tiempo- acabará siendo considerado “el padre de los videojuegos modernos”.

Miyamoto dijo a Kirby dijo que, en las primeras fases de desarrollo del juego, había llamado a su personaje “King Kong”. Había comunicaciones escritas que así lo reflejaban. En un primer momento, el abogado vio cómo su defensa se ponía cuesta arriba. Sin embargo, después de empaparse de la cultura japonesa, Kirby descubrió que detrás de la denominación de Miyamoto no había ninguna intención de plagio. En Japón, “King Kong” era un término genérico para cualquier gran simio. Con este descubrimiento, Kirby regresó a los Estados Unidos. Ya había descubierto cómo defender a David frente a Goliath.

Un juicio entretenido… con un giro de guion inesperado

La vista del summary judgment debió ser de las que hacen afición. El abogado de Universal hizo muy buen trabajo aportando encuestas que demostraban que parte de los consumidores relacionaba el nombre de Donkey Kong con King Kong. Por su parte, Kirby se centró en resaltar las diferencias entre los dos gorilas. Instaló una máquina de arcade y una pantalla en el juzgado. Después de proyectar escenas completas de las películas clásicas, hizo que un “game master” de Nintendo jugara al videojuego para demostrar que no había similitud. En su sentencia, el juez Sweet afirma con un evidente sentido del humor que “la vista fue su día más entretenido en el juzgado” y que “solo fue empañado por la presentación de escritos e informes” que luego se tuvo que leer.

La investigación de Kirby no se limitó al ámbito cultural. Localizó una demanda antigua de Universal contra RKO en la que Universal sostuvo (con éxito) que la trama de King Kong había pasado a ser de dominio público por el transcurso del tiempo (la película era de 1993). Kirby presentó pruebas sobre las contradicciones del demandante y los acuerdos comerciales de Universal para entrar en el sector del videojuego. Todo esto llevó al juez al convencimiento de que la demanda de Universal buscaba borrar del mapa a un competidor emergente.

Una sentencia sobre dos gorilas.

La sentencia destaca la excelente labor realizada por dos abogados “altamente cualificados y enérgicos”. Pero finalmente acaba dando la razón a Nintendo. Después de una larga valoración de pruebas y argumentos jurídicos, la sentencia acoge las tesis de Kirby. Analiza en dos pasajes distintos la confusión cultural alrededor del concepto King Kong y concluye que, como mucho, Donkey Kong sería una caricatura del personaje de las películas.

“Donkey Kong es cómico y entretenido. (…) Donkey Kong es tontuno, infantil y asexual y al saltar y pavonearse de un lado a otro para burlarse de Mario genera un efecto humorístico. El gorila Donkey Kong es, por tanto, muy diferente de King Kong, un gorila feroz que rapta a una mujer guapa, que causa estragos, persigue a la gente, la aplasta con sus pies o la arroja al suelo y lucha con dinosaurios, serpientes gigantes, aviones y helicópteros, todo ello culminado con su trágica y sangrienta muerte. Los obstáculos absurdos de Donkey Kong: tartas, baldes de cemento, pasteles de cumpleaños y paraguas (…) crean un concepto y una sensación totalmente diferentes del drama de King Kong. En el mejor de los casos, Donkey Kong es una parodia de King Kong, pero una parodia de este tipo no constituye una infracción”.

El gigante Universal salió trasquilado del pleito. Su apelación fue también desestimada. En reconocimiento a su dedicación y coraje, Shigeru Miyamoto y Nintendo rindieron homenaje a su abogado: pusieron el nombre de Kirby a la adorable bolita rosa que protagonizaría una famosa saga de videojuegos.

La lección de Kirby

Nintendo seleccionó a Kirby por su reputación como abogado en la defensa de empresas como PepsiCo, General Foods y Warner-Lambert en litigios comerciales y de defensa de la competencia. Kirby no tenía ni idea de videojuegos (como probablemente ningún jurista de la época). Pero eso al presidente Hiroshi Yamauchi le daba igual. Ya se encargaría su equipo de ponerle al día en las cuestiones técnicas. Yamauchi buscaba un abogado bregado y luchador. Supongo que cuando Sweet lo califica como abogado “enérgico” no lo hace como una cortesía.

John Kirby aparece en un episodio de High Score (documental de Netflix sobre la historia de los videojuegos). Recuerda sus días en Japón para familiarizarse con la cultura nipona y conocer las tripas de su cliente. En él admite que, a pesar de ser el litigador de referencia de Nintendo, nunca fue un gamer y que tenía fama de ser meticuloso en su trabajo y agresivo en los interrogatorios.

En una época marcada por la digitalización y el acceso on-line, el ejemplo de John Kirby nos recuerda la importancia de acudir a las fuentes directas. Un buen procesalista debe pisar el terreno, ver las cosas con sus propios ojos y dedicar tiempo a hablar con la gente que vivió los hechos. Kirby también nos demuestras que, a pesar de la actual tendencia a la especialización por sectores, un abogado es capaz comprender y traducir al lenguaje jurídico cualquier problema técnico si tiene ganas de estudiar y cuenta con buenos maestros.

La inmersión en los entresijos de la controversia permite ganar casos que, de otra manera, se hubieran perdido.

El pleito pudo haber sido el Game Over para Nintendo. Pero no lo fue. Y muchas cosas cambiaron después. Mario el Carpintero cambió de trabajo y se convirtió en Super Mario (Bros), el fontanero más famoso de la historia. Donkey Kong superó su negatividad, se rehabilitó y Nintendo le dio una segunda oportunidad en Donkey Kong Jr. y Mario Kart para ejercer una paternidad responsable.

Hace unas semanas vi con mis hijos la película sobre Super Mario Bros que se estrenó el pasado verano. En ella hay una escena en la que Mario debe enfrentarse a Donkey Kong en un puente colgante. Es una prueba que debe superar para lograr que el reino de los gorilas le ayude en su misión contra el malvado Bowser. Se me ocurrió decir a mis hijos que esa escena fue posible gracias al formidable trabajo que hizo un abogado hace cuarenta años. Me miraron con cara de interrogante, pensando que a su papá se le había ido la olla. Benditos niños. John Kirby no solo salvó Nintendo: también salvó una parte de nuestras infancias.

Pablo Franquet

pablo.franquet@fieldfisher.es

Pablo Franquet   

P.D. Los créditos de Super Mario Bros  (2023) encerraban una última sorpresa. La productora de la película de Nintendo había sido… Universal Pictures. Supongo que no solo los gorilas tienen derecho a rehabilitarse. Antiguos adversarios, nuevos socios. Los grandes saben que si no pueden con ellos, deben unirse.

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