Blog

Karate casacional: cómo tumbar un recurso sin entrar en el fondo

1 octubre, 2026

Funakoshi sabía hacer muchas cosas con un karate impecable. Pero, cuando tuvo que defenderse de verdad, eligió una solución mucho más sencilla. En casación, a veces ocurre exactamente lo mismo: menos exhibición y más técnica.

 

Érase una vez en Okinawa

Gichin Funakoshi empezó a practicar karate siendo niño, cuando el arte todavía se enseñaba en Okinawa en secreto. Era un muchacho de salud delicada y, según cuenta en Karate-dō: Mi camino, el entrenamiento acabó transformando también su condición física. Aquellas sesiones nocturnas en casa de su maestro Ankō Azato terminarían convirtiéndose en una dedicación para toda la vida.

De Azato aprendió algo que iba mucho más allá de pegar fuerte. Era un observador extraordinario y conocía las capacidades, defectos y características de los distintos expertos de Okinawa. Su enseñanza insistía en la precisión, la estrategia y en conocer al adversario tanto como a uno mismo. “Considera tus brazos y piernas como espadas”, recordaría Funakoshi años después.

Su otro gran maestro fue Ankō Itosu, cuyo estilo era completamente diferente. Si Azato estaba interesado en la estrategia y la lectura del combate, Itosu insistía en forjar el cuerpo mediante una práctica incansable de la técnica hasta alcanzar su perfección. Funakoshi repetía los kata una y otra vez, noche tras noche, hasta dominarlos.

Y así pasó Funakoshi décadas entrenando y enseñando hasta convertirse, ya con más de cincuenta años, en el hombre que llevaría el karate de Okinawa a Japón. Sus discípulos y los discípulos de sus discípulos se contaban por centenares. Él sería el que acabaría realizando la demostración ante el príncipe heredero Hirohito en 1921, que más tarde sería emperador.

Pero entonces ocurrió algo inesperado.

Un combate real

Ya con unos ochenta años, Funakoshi caminaba de noche cuando un hombre intentó asaltarle. Después de toda una vida aprendiendo desplazamientos, golpes, bloqueos, estrategia y autocontrol, llegó por fin el momento de poner el karate a prueba en una pelea real.

¿Y qué hizo?

Ni corto ni perezoso, Funakoshi hizo un movimiento rápido y agarró al ladrón por los testículos. Y los retorció.

Punto.

El joven cayó fulminado y el incidente terminó antes de empezar. En sus memorias, Funakoshi no presenta la historia como una gran hazaña, sino casi como una pequeña confesión. Aquello no encajaba demasiado bien con los principios que había defendido durante toda su vida.

Décadas de entrenamiento marcial. Miles de horas de kata. Dos maestros legendarios. Una vida entera dedicada al karate.

Y cuando llegó la hora de la verdad, lo que su instinto proyectó fue una ligera torsión de la muñeca aplicada a un tejido blando.

El mejor combate es el que no empieza.

Quizá no sea la técnica que esperaríamos encontrar en el manual de un gran sensei. Pero fue una técnica extremadamente eficaz. Resolvió la papeleta en un parpadeo.

El combate que no fue

En la casación ante el Supremo pasa algo parecido. Cuando defiendes al litigante recurrido, el mejor combate es el que no empieza. Se trata de proteger la victoria obtenida ante la Audiencia con el menor riesgo posible. Si puedes dejar al adversario fuera de juego con poco esfuerzo, ¿para qué usar más?

Nuestro cliente nos pide ganar. No que demos una exhibición imperial.

Y en una sentencia de este año hemos encontrado un ejemplo perfecto (STS 402/2026, de 12 de marzo).

El conflicto enfrentaba a una pequeña distribuidora de electricidad con una fundación a propósito del derecho de separación del socio por falta de reparto de dividendos y, sobre todo, de cómo debía calcularse el valor razonable de sus acciones. En particular, estaba en juego una cuestión con lo que parecía un evidente interés casacional: si podía aplicarse un descuento por minoría cuando el socio ejercita su derecho de separación del artículo 348 bis de la Ley de Sociedades de Capital (“LSC”). La propia recurrente sostenía que no existía jurisprudencia del Supremo sobre esa cuestión concreta.

Y así parecía porque, en un primer momento, el Tribunal Supremo admitió a trámite el recurso de casación.

La Audiencia Provincial había confirmado que no procedía aplicar ese descuento. Y todo estaba preparado para que se abriera un debate jurídico muy interesante.

Pero no ocurrió.

El golpe bajo de la técnica casacional

En ese momento entró en juego el abogado de la fundación. Y señaló un defecto de técnica casacional que el Supremo había pasado por alto en un primer examen.

El abogado combinó los estilos de Azato e Itosu. Estudió la estrategia del adversario y aplicó perfectamente las formas. En casación las formas lo son todo.

Al redactar el único motivo de casación, la eléctrica invocó el interés casacional y citó el artículo 348 bis LSC, pero no identificó en el encabezamiento la norma sustantiva que consideraba infringida. En realidad, desarrollaba el motivo sobre la base del artículo 353.1 LSC, que era precisamente la norma relevante para la valoración de las acciones.

Para el Supremo, ese pequeño desajuste pasó a ser relevante: el recurso era defectuoso y nunca debió haber sido inadmitido a trámite.

Y como la inadmisión del recurso de casación arrastraba también al recurso extraordinario por infracción procesal, el Tribunal terminó sin pronunciarse sobre el fondo.

No hubo debate. No hubo combate.

El dominio de la técnica casacional marcó la diferencia. Mínimo esfuerzo, máximo resultado.

El cliente quiere la victoria. No necesita que su abogado haga una exhibición imperial de destreza. Le vale ganar con una mínima torsión de muñeca.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Todas las herramientas del artesano legal ahora a tu alcance.

Suscríbete al newsletter gratuito y comienza a practicar el litigio de autor.

Pablo Franquet © 2017 todos los derechos reservados. Aviso legal.

Jausas Abogados

Diseño web por método10

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies